El Genocidio Israelí: Desmontando la Narrativa Sionista

La limpieza étnica del pueblo palestino se inicia en 1948 con la Nakba («catástrofe» en árabe), cuando fuerzas sionistas desplazaron a 750.000 personas y destruyeron 530 pueblos. Datos de archivos israelíes (como los Archivos del Estado de Israel) dejan ver que ese proceso de expulsión y limpieza étnica fue planificada sistemáticamente. En la actualidad menos del 20% del territorio histórico palestino de antes de 1948 pertenece a su pueblo (habiendo fuentes comparadas que muestran que la reducción territorial palestina llega incluso hasta el 94% (respecto de 1946) en las actuales Cisjordania y Gaza bajo ocupación militar).

Los mitos fundacionales del estado israelí se basaron en tres falsos relatos: la idea de «tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra», negando la presencia árabe secular; la supuesta legalidad del reparto territorial de la ONU en 1947 —rechazado por los países árabes por ignorar derechos demográficos—; y la narrativa de «guerra defensiva» en 1948, que se ve contradicha por el Plan Dalet que es anterior a la esa “guerra defensiva” y ordenaba la expulsión de civiles, la ocupación de villas y ciudades palestinas, así como la destrucción de las aldeas para impedir el retorno y el control total de las zonas estratégicas.

La ocupación actual sigue patrones coloniales identificados por la ONU (informe ESCWA/2017): expansión de asentamientos ilegales (más 700.000 colonos en Cisjordania), apartheid (existen cientos de normas discriminatorias con más de 65 leyes discriminatorias directas), y violencia estructural. Gaza permanece bajo bloqueo desde 2007 con tasas de desnutrición infantil similares a zonas en guerra abierta.

Las políticas israelíes cumplen claramente con los indicadores del genocidio: asesinato y destrucción física (más de 35.000 palestinxs asasinadxs desde 2008 hasta 2023 y más de 70.000 palestinxs desde el 7 de octubre de 2023. A quién hay que añadir lxs más de 400 asasinadxs por Israel desde el “alto al fuego” de 2025); daño grave a la integridad física o mental (tortura, violencia psicológica extrema…); sometimiento a condiciones de vida que buscan la destrucción física total o parcial (el 80% de la población depende de ayuda humanitaria, el 97% del agua no es potable, más de 65.000 hogares e infraestructuras fueron destruidas en Palestina desde el 2000); así como también desplazamientos forzosos (a lxs 750.000 palestinxs desplazadxs en 1948 (Nakba) hay que añadir un flujo continuo que tiene el año 2024 y el 2025 como años récord pues hay casi 2 millones de personas en cada uno de esos períodos. El pueblo palestino tiene 6 millones de refugiadxs diseminadxs por todo el mundo).

La construcción de un discurso victimista por parte de Israel buscando justificar su proceso genocida y colonial sobre el pueblo palestino se quebró en los últimos años, en favor de un movimiento de solidaridad internacional con el movimiento de resistencia palestina que empieza a dar sus frutos (boicots internacionales a eventos deportivos y sociales, comités populares de distribución de alimentos, orden de arresto internacional que pesa sobre Netanyahu por crímenes de guerra y lesa humanidad…).

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