La democracia que caracteriza a los Estados modernos se presenta como expresión máxima de la idea de justicia y de la participación ciudadana en la vida pública. Sin embargo, este modelo democrático convive con la agudización de las desigualdades sociales producidas por el sistema capitalista, el agravamiento de la crisis ecológica, la usurpación de derechos fundamentales por parte de poderes privados, el escaso control ciudadano sobre las políticas públicas, la ausencia de mecanismos de control democrático de la política…
La democracia liberal burguesa se caracteriza por la eliminación de la participación directa en la toma de decisiones, donde la responsabilidad de las personas queda relegada a una función electiva de la representación. Estos líderes políticos constituyen una élite, ligada a los intereses de la clase empresarial. Además, se trata de un sistema político basado en las libertades individuales y la propiedad privada ilimitada, así como en la falacia de que el crecimiento económico liberal propicia el bienestar de la sociedad. A este contexto se le suma la creciente criminalización de la protesta que se está imponiendo en diversos Estados, con una intención clara de asociar la protesta con elementos que perturban el orden normal. La consecuencia de esto es un modelo de control social basado en el miedo, sacrificando derechos y libertades a cambio de la sensación de seguridad.
Se hace, por lo tanto, imprescindible la ruptura inapelable con la representación tradicional, radicalizando la propia democracia al tiempo que recupera su dimensión emancipadora, crítica y participativa. Es indispensable la creación de una democracia basada en la participación popular que permita ejercer la soberanía por encima de la propiedad, los monopolios y la ganancia ilimitada. Será esencial la búsqueda de nuevos marcos en los que los derechos humanos sean el único criterio legítimo para articular las políticas democráticas y configurar el poder político y gobernante del Estado. Frente a la democracia liberal burguesa que procura la reproducción del sistema capitalista, apelamos a una democracia basada en la soberanía popular.
Es necesario blindar derechos democráticos fundamentales como son el derecho a la protesta y a la defensa, para lo que es necesario alcanzar los siguientes objetivos:
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