Malcolm X: Una vida en la lucha por la libertad afroamericana

Malcolm X, Old Broadway at West 125th St., Harlem, 2019. Detail of The Yuri and Malcolm Mural.

El 21 de febrero de 1965, el Audubon Ballroom de Harlem se convirtió en el escenario de un crimen político que conmocionó al movimiento por los derechos civiles. Malcolm X, antiguo portavoz de la Nación del Islam y posteriormente fundador de la Organización de la Unidad Afroamericana, fue asesinado tras recibir múltiples disparos (21 heridas de bala) durante un acto público. Los autores materiales pertenecían a la Nación del Islam, organización de la que se había separado un año antes. Este hecho no fue un simple asesinato individual: se inscribe en un contexto más amplio de represión estructural contra una voz que desafiaba el capitalismo racial y el colonialismo interno en Estados Unidos.

Nacido como Malcolm Little en 1925, su trayectoria simboliza la resistencia radical frente a la violencia sistémica. Tras una juventud marcada por el racismo institucional, sus discursos en la década de 1960 redefinieron el debate racial en EE. UU. Defendió la autodefensa como respuesta a la violencia ejercida por la supremacía blanca y la brutalidad policial, distanciándose así de las estrategias estrictamente pacifistas de otras figuras del movimiento. Su evolución hacia un análisis anticolonial y antiimperialista, influido por las luchas de liberación africanas y por el internacionalismo del Tercer Mundo, lo convirtió en una amenaza para el poder establecido.

El contexto inmediato al atentado revela una red de hostilidad institucional. El FBI, a través del programa COINTELPRO, vigiló, infiltró y saboteó activamente las organizaciones en las que participó. La Nación del Islam contribuyó a un clima de persecución interna tras su ruptura en 1964. Paralelamente, los medios dominantes lo criminalizaron de forma sistemática, calificando sus denuncias contra el racismo estructural como “incitación a la violencia”. Malcolm X recibió reiteradas amenazas de muerte que fueron ignoradas por las autoridades.

Investigaciones posteriores demostraron que el Estado ocultó información clave sobre el crimen. En 2021, la Fiscalía de Manhattan reconoció que el FBI y el Departamento de Policía de Nueva York retuvieron pruebas exculpatorias, lo que llevó a la anulación de las condenas de dos de los acusados. Estos hechos apuntan a una connivencia estructural destinada a neutralizar su creciente influencia entre la juventud negra urbana y los movimientos contra la guerra de Vietnam, justo cuando Malcolm X impulsaba alianzas políticas transnacionales que cuestionaban la hegemonía occidental.

Su legado trasciende el siglo XX. La consigna “por cualquier medio necesario” se consolidó como principio organizativo para quienes enfrentan sistemas de opresión. El Partido de las Panteras Negras, el movimiento Black Lives Matter y las luchas actuales contra la violencia policial beben de su pensamiento político. La reivindicación de la identidad africana, la autodeterminación y el internacionalismo solidario siguen siendo ejes centrales del activismo antirracista contemporáneo.

Su exigencia de liberación, y no de simple integración, continúa plenamente vigente en un mundo atravesado por la explotación capitalista y el racismo estructural global.

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