La destrucción sistemática del pueblo palestino se estructura sobre un complejo militar-industrial global. Se estima que el 69% del armamento pesado importado por Israel para arrasar a la población palestina procede de corporaciones estadounidenses y mientras que el 30% proceden de corporaciones alemanas (SIPRI, 2023).
- Lockheed Martin (EEUU): Suministra F-35 y bombas guiadas JDAM. Opera en Europa mediante filiales como MBDA (Reino Unido/Francia/Alemania) que fabrican misiles Aster.
- General Dynamics (EEUU/Canadá): Fabrica municiones MK-80 utilizadas en bombarderos. Se manufacturan en plantas de Polonia y España (donde tiene instalaciones con una alta controversia en Alcalá de Henares).
En Europa, corporaciones de diferentes países tienen contratos licitados con esta finalidad.
- Rheinmetall AG (Alemania). Fabricante de vehículos blindados que tiene suministrado munición y componentes para Israel.
- Atlas Elektronik (Alemania). Empresa alemana que colabora en el mantenimiento de submarinos Dolphin utilizados por Israel a través de asociaciones industriales.
- Leonardo S.p.A. (Italia). Empresa italiana de defensa cuya área de fabricación de aviones y componentes (por ejemplo el modelo M‑346) fue exportada a Israel.
Además hay corporaciones armamentísticas israelíes que tienen plantas en territorio europeo o acuerdos con empresas europeas del sector. Un ejemplo es Elbit Systems que provee drones Hermes 450 usados en Gaza y Cisjordania y tiene plantas en Reino Unido (Staffordshire) y sociedades con la francesa Thales.
La legislación europea permitió estas transacciones mediante el artículo 346 del TFUE, que exime de control las ventas «esenciales para la seguridad nacional». Esta cláusula favoreció contratos millonarios (se estima que más de 1000 millones desde lo 2023) a pesar de contravenir la Cuarta Convención de Ginebra que prohíbe comerciar armamento cuando se emplea para cometer crímenes de guerra.
La campaña global BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel) identificó más de 130 empresas colaboracionistas en Europa. Caso singulares son los de bancos como HSBC o Deutsche Bank que financian estas operativas mediante créditos en paraísos fiscales.
