Gladio, el ejército en la sombrea que la CIA y la OTAN desplegaron contra la izquierda europea

Durante la Guerra Fría, y bajo el paraguas de la Doctrina Truman, Estados Unidos puso en marcha una red de ejércitos clandestinos conocida como Operación Gladio. Este sistema, bautizado oficialmente como stay behind (quedarse atrás), fue diseñado por la CIA y la OTAN para actuar en caso de una invasión soviética de Europa Occidental, y se empleó ante la buena imagen de la que gozaba la URSS en varios países europeos tras la victoria contra el nazismo. Sin embargo, su existencia no trascendió hasta octubre de 1990, cuando el primer ministro italiano Giulio Andreotti la reconoció en el Parlamento.

La motivación última de esta trama radicaba en el anticomunismo y antiprogresismo compartido por varios servicios de inteligencia y poderes fácticos. Fuera de su supuesta misión defensiva, estas estructuras se emplearon para desestabilizar y frenar el ascenso político de las izquierdas en los países aliados. Así, el objetivo era impedir cualquier amenaza al statu quo capitalista, con frecuencia mediante métodos de guerra no convencional, como espionaje, atentados y ataques violentos.

Italia se convirtió en el principal teatro de estas operaciones. Allí, la red estuvo vinculada a la llamada estrategia de la tensión, una serie de atentados de falsa bandera que se atribuyeron a grupos de izquierda para justificar su represión. El atentado de Piazza Fontana, en 1969, donde fallecieron 17 personas, es uno de los episodios más conocidos de este período. El escándalo político que siguió a la revelación de Andreotti provocó investigaciones judiciales y parlamentarias en varios países, aunque la mayor parte de la documentación se encuentra aún clasificada.

Pero esta red no se limitó a este Estado, sino que se extendió por unos quince países europeos, incluyendo Bélgica, Grecia y Turquía. Aunque su presencia en el Estado Español no fue oficialmente confirmada, diversas investigaciones apuntan a que el país jugó «un papel clave» en estas operaciones.

A pesar de no existir fuentes directas, las investigaciones señalaron la conexión entre los servicios secretos italianos, la extrema derecha y las estructuras de Gladio.

La existencia de esta operación solo pone de manifiesto el funcionamiento de persecución por parte de la OTAN y la CIA a cualquier movimiento que pueda cuestionar y suponer una amenaza para el capitalismo.

Contidos relacionados