La región este de la República Democrática del Congo (RDC) vive desde hace tres décadas uno de los peores genocidios del mundo, con más de seis millones de muertes, siendo casi la mitad menores de 5 años, y siete millones de personas desplazadas. Un país rico en minerales como oro, cobre, diamantes y coltán (usado en la fabricación de teléfonos móbiles) cuya ciudadanía vive en la pobreza y en un estado de guerra y violación masiva de derechos humanos permantente.
Actualmente, la ocupación de las ciudades de Goma y Bukavu por el grupo armado M23 ha provocado ejecuciones sumarias, violencia sexual sistemática y trabajo forzado. Informes de la ONU y de Human Rights Watch señalan la participación directa del ejército ruandés en las operaciones del M23, así como el reclutamento forzoso de la infancia para tareas bélicas y mineras. El extractivismo mineral continúa como motor del conflicto. El 90% del oro congolés es contrabandeado a Ruanda y Uganda, y el control de las minas de Rubaya, que producen el 15% del coltán mundial, reporta al M23 unos 800.000 dólares mensuales en impuestos ilegales.
La comunidad internacional mantiene una complicidad silenciosa con el régimen de Kagame, considerado aliado estratégico de Occidente. El acuerdo firmado por el gobierno de los Estados Unidos en febrero de 2026 facilita el acceso a yacimientos de coltán y tantalio en el Congo, minerales esenciales para la industria tecnológica. Empresas como Apple, Tesla y Microsoft dependen de estos materiales, extraídos en condiciones de esclavitud moderna en minas controladas por grupos armados. Ruanda, sin reservas significativas de estos minerales, se ha convertido en el principal exportador mundial de coltán gracias al contrabando desde el territorio congolés.
Ante la complicidad de los gobiernos occidentales, la ciudadanía debe actuar. El boicot a estratégico a Apple, Tesla y Microsoft por su extractivismo en el Congo tiene el potencial de producirles pérdidas millonarias, como en el caso del boicot a empresas cómplices en el genocidio palestino. La demanda a nuestros gobiernos de romper relaciones comerciales con Ruanda y aplicar sanciones tiene que escucharse en las calles. Un ejemplo de acción colectiva frente al genocidio congolés fue la campaña internacional “Don’t Visit Rwanda”, que logró visibilizar el lavado de imagen del gobierno ruandés, que patrocinaba clubes de fútbol europeos como Arsenal, Bayern Múnich y Paris Saint-Germain. En noviembre de 2025, Arsenal rescindió el contrato con la marca turística ruandesa tras la presión de la ciudadanía organizada.
Fuentes
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World Without Genocide. Democratic Republic of the Congo.
worldwithoutgenocide.org/genocides-and-conflicts/congo -
Human Rights Watch. World Report 2026 – Democratic Republic of Congo.
https://www.hrw.org/world-report/2026/country-chapters/democratic-republic-congo -
The Oakland Institute. Shafted: The Scramble fuere Critical Minerals in the DRC.
https://www.oaklandinstitute.org/report/shafted -
Naciones Unidas (ONU). Informes del Grupo de Expertos sobre la RDC (2025–2026).
https://www.un.org/securitycouncil/sanctions/1533 -
Cambridge University Press. (Don’t) Visit Rwanda: Rwanda’s Sportswashing and Its Western Facilitators
https://www.cambridge.org/core/journals/african-studies-review/article/dont-visit-rwanda-rwandas-sportswashing-and-its-western-facilitators/A4B0637D5E9A79990D61AC476D7B1781