Cuando se habla del colonialismo español, la primera imagen que suele venir a la mente es el continente latinoamericano. Pero en África también hubo colonias españolas de las que poco o nada se habla: el Sáhara Occidental y Guinea Ecuatorial. Este artículo tratará de la segunda.
En el siglo XVIII, Portugal cede a España las islas de Fernando Poo (actual Bioko) y Annobón junto con derechos sobre la costa continental entre los ríos Níger y Ogué. El objetivo de España era esclavista: conseguir más seres humanos para apresarlos, esclavizarlos y enviarlos a América.
Pero los británicos tenían intereses similares y ocuparon gran parte del territorio. Por esto, muchos autores consideran la colonización española de Guinea Ecuatorial como efectiva en el año 1900, cuando el Tratado de París fija los límites de la colonia.
Unas décadas más tarde, para sorpresa de nadie, Franco aplicó en Guinea el autoritarismo nacionalcatólico. El poder era ejercido por gobernadores militares que aplicaban violencia sistemática contra la población, que se veía sometida a trabajos forzados en plantaciones de cacao, café y madera. Además, la segregación racial y los encarcelamientos o desapariciones de cualquier tipo de resistencia estaban a la order del día. Un ejemplo fue la desaparición por las fuerzas franquistas del líder independentista fang Acacio Mañé en 1959. Aún hoy no se sabe qué le ocurrió.
El 12 de octubre de 1968, se produjo una fallida independencia de Guinea Ecuatorial de España. La fecha fue elegida por Franco por su simbolismo, y el nuevo presidente fue una copia del dictador: Francisco Macías Nguema era un líder nacionalista que provocó la muerte o exilio de un tercio de la población tras llegar al poder. Además, los colonos alentaron el separatismo de la etnia bubi para mantener la isla de Fernando Poo, provocando conflictos étnicos que persisten hoy en día.
Tras 11 años de dictadura, Nguema sufrió un golpe de estado y fue sustituido por su sobrino, Teodoro Obiang, que lo que hizo fue consolidar aún más el sistema autoritario. Hoy, el país sigue atrapado en un modelo extractivo en el que más del 90% del PIB depende del petróleo.
Pero esta historia es desconocida entre la población del estado español. Entre las razones, se encuentra la declaración por Carrero Blanco de información relativa a Guinea como “materia reservada” entre 1969 y 1977, un secretismo extendido al sistema educativo. Además, durante la transición española se hizo un pacto de silencio que sepultó la memoria de Guinea. Ya es hora de recordarla y exigir responsabilidades históricas al Estado Español.