El desastre de agosto de 2026 en Nepal, cuando un lago glaciar colapsó en la frontera con Tíbet, confirmó que el cambio climático antropogénico no solo altera la atmósfera y los océanos, sino también la corteza terrestre. Las cifras oficiales de la ONU registraron 157 muertos y 245 desaparecidos, aunque fuentes locales elevaron el balance a más de 1.270 fallecidos. No fue un terremoto, sino un «GLOF» (inundación por estallido de lago glaciar), fenómeno hidrogeológico que se desencadena cuando el retroceso del hielo forma lagos represados por morrenas inestables.
Este no es un caso aislado. En septiembre de 2023, una avalancha de 25 millones de metros cúbicos de roca y hielo se precipitó en el fiordo «Dickson», en Groenlandia, generando un tsunami de 200 metros que hizo vibrar la Tierra durante nueve días. En febrero de 2021, otra avalancha de 27 millones de metros cúbicos arrasó los valles de Chamoli, en la India, con más de 200 muertos. En octubre de 2023, el lago «South Lhonak», en Sikkim, estalló y liberó 50 millones de metros cúbicos de agua que arrasaron 385 kilómetros valle abajo.
La conexión va más allá de los lagos glaciares. En Islandia, la comunidad científica investiga si el retroceso de los glaciares (que cubren alrededor del 10% de la isla) puede aumentar las erupciones volcánicas al reducir la presión sobre las cámaras magmáticas. En Alaska, la pérdida de más de 3.000 kilómetros cúbicos de hielo desde 1770 incrementó la tensión de «Coulomb» en la falla «Fairweather», escenario del terremoto de magnitud 7,8 de 1958. El ajuste isostático glacial modifica las tensiones en la corteza y puede modular la sismicidad.
La evidencia es sólida sobre los mecanismos descritos, pero entra en el campo de la especulación cuando se pretende cuantificar el riesgo futuro. El IPCC AR6 proyecta que los glaciares perderán entre el 18% y el 36% de su masa entre 2015 y 2100. Los modelos actuales de «GLOF» son insuficientes porque no incorporan bien la erosión, el transporte de sedimentos y los procesos en cadena. Lo que sí es indiscutible es que el cambio climático antropogénico está creando las condiciones para que estos fenómenos ocurran con mayor frecuencia y magnitud.
Fuentes
-
University of Oxford (2024): «A rockslide-generated tsunami in a Greenland fjord rang Earth for 9 days». https://intelligent-earth.ox.ac.uk/publication/2023457/scopus
-
Agencia Espacial Europea (2021): «Satellites reveal cause of Chamoli disaster». https://www.esa.int/Applications/Observing_the_Earth/Satellites_reveal_cause_of_Chamoli_disaster
-
EurekAlert (2025): «Drivers, causes and impacts of the 2023 Sikkim flood in India». https://www.eurekalert.org/news-releases/1071771
-
Deutsche Welle (2024): «Is climate change increasing Iceland’s volcanic activity?». https://www.dw.com/en/is-climate-change-increasing-icelands-volcanic-activity/g-70648153
-
Rollins, C. et al. (2021): «Stress Promotion of the 1958 Mw∼7.8 Fairweather Fault Earthquake and Others in Southeast Alaska by Glacial Isostatic Adjustment and Inter-earthquake Stress Transfer». https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2020JB020411
-
IPCC AR6 WG2, Capítulo 4 (Water). https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/chapter/chapter-4/